La puesta en marcha de una acción publicitaria se organiza según las siguientes fases:
El estudio del posicionamiento.
Se trata de analizar la situación del producto en el mercado. Para ello es necesario realizar las siguientes tareas:
a. Análisis del producto: Se estudian sus características generales: sus utilidades, sus formas y su valor de cambio.
El objetivo es descubrir aquellas características en las que el producto en cuestión resulta superior a los otros y que pueden, por tanto, constituir el principal atractivo para los consumidores.
b. Análisis de la competencia: Se comparan las características del producto que se quiere publicitar con las de aquellos otros que constituirán su competencia.
c. Estudio de la imagen del producto: Todo producto, si no es completamente nuevo en el mercado, tiene una imagen entre sus clientes potenciales y ésta se relaciona directamente con la de los productos de competencia.
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